30 Septiembre, 2015

Terapia

Cumplir con su trabajo de año rural no le llamaba la atención en lo más mínimo. Si no le había gustado su carrera durante la facultad, menos le iba a coger cariño metiendo las manos en las descuidadas bocas de los campesinos. Además, no sabía nada del campo. Confundía toros con vacas y la enfermaba pensar en la falta de un cine o un lugar decente para comerse un helado. Pero ella quería tener su tarjeta profesional y no le importaba resignarse. Al fin y al cabo se trataba del último esfuerzo antes de demostrar que estaba en capacidad de ejercer.