27 noviembre, 2015

Durante mi trabajo como censor

El enfermero tronchó la clavícula derecha y la atravesó con un corte transversal hacia la tráquea, luego hizo lo mismo con la otra clavícula hasta formar una escotadura en el torso desnudo. El médico se aproximó con otro cuchillo igualmente descomunal y, partiendo desde el centro del pecho, rajó el esternón a lo largo con cuidado de no pasarse y pinchar los intestinos.
27 noviembre, 2015

El ocaso del señor M

Cuando el señor Mengual entró por primera vez en la casa de la señora Hintfield no pensó nunca que en ella estaban todos los nombres de todos los objetos del único diccionario de inglés que no había traído consigo. Ni sospechó siquiera de la trampa que le tendieron los cojines en forma de rosquillas, churros y croissants, aparentemente dispuestos al desgaire en un canapé que lo abrazaba entre sus brazos torneados.
3 noviembre, 2015

El biólogo

En las turbias aguas del río Mira, a unos treinta metros de la orilla, destacaba la curiosa figura de un hombre sumergido hasta el pecho. Era el biólogo, con su maletín apoyado en la cabeza. La sensación de estar allí, solo, en medio de la boca del enorme río, se le hizo aun más inquietante cuando sintió el bulto del celular en su bolsillo. —Lo que me faltaba, quedar incomunicado —dijo en voz alta, para nadie.
2 noviembre, 2015
Ilustración Alejandra Estrada

Tener el pecho frío

Una idea ha surgido en la cabeza de Pipe después de ver la película de la banda de rock “The runaways” y, sin que pueda mediar el tiempo necesario para que aquella palidezca, se dirige al armario de su padre. Allí, busca entre la ropa del rincón y saca una chaqueta verde militar —bandera de Alemania en el hombro izquierdo—, que vendría perfecta para lucir entre sus nuevos amigos del underground.