Abrebocas…

Grandes cosas suceden cuando hombres y montañas se encuentran.
Cosas que no suceden a empellones en la calle.
William Blake
Estar en movimiento me relaja, me tranquiliza. El bus no ha recorrido más que un par de horas y ya siento los efectos sedantes del desplazamiento. No sé por qué me ocurre, pero lo disfruto. El valle del río Cauca, estrecho y encañonado en este trayecto, me provoca una sensación adicional de seguridad. A los costados de la vía desfila una vegetación vigorosa. La carretera es una cinta negra y serpenteante que cruza el verde húmedo de la montaña. A través del vidrio frontal del bus puedo ver como el camino sucumbe bajo las ruedas. El lugar que ocupo, al frente, me permite verlo todo como en una pantalla en la que se proyecta la realidad.

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